sábado, 7 de agosto de 2010

Convocatoria


Jornada de Trabajo ante la Represión y Opresión
Proyecto de Investigación Disidencia y Resistencia en el Pluralismo Cultural:
Memoria y Subjetividad en Minorías Sociales.

El pueblo se equivoca menos, al creernos lo que no somos, que nosotros cuando pensamos no ser lo que él nos cree.
Kropotkin


Presentación
Dicen que hay un estado conocido de las cosas. Desde tiempos anteriores a los nuestros se habla de un terrible sistema, capaz de silenciar, comprar o destruir eso mismo que lo construye. Hablan de un ente que goza separando, humillando y derrotando al que piensa diferente y pretende hacer algo. Prevalece un estado de cosas en el que todo mundo ejerce su percepción para identificar orden o descomposición, al final todos lo sufren y terminan por legitimar al tiempo que sueñan con transformar.

La relación con el ente productor del estado de cosas, deriva en distintas maneras de sostener una dinámica social conocida de diversos modos, vivida con reconocidas intensidades, padecida y soportada desde distintos referentes sociales. Algunas veces en ella se permite libertad (o los eufemismos suficientes para soportarla), otras se acepta una condición de sumisión, al grado de reinventar los terrenos donde es posible la actuación y la distinción de quehaceres posibles, prohibidos y pensables, acaso alguna ocurrencia que tranquilice y permita vivir en sumisión aceptada. Todo cuanto sea necesario para mantener el juego que conoce el Estado, acaso, mejor que nadie; y no es sino hasta que se pone entre signos de interrogación su supuesta omnisciencia y omnipresencia como una creencia o mito, que se da paso a la llegada de un hartazgo, que a su vez puede ceder el lugar a la convicción de la suficiencia. Ahí, se abren posibilidades de reinvención de vida, de un andar redimido, del encuentro de nuevos caminos que conduzcan al estado de cosas deseado. Y lo sorprendente, es que el camino deseado adquiere forma, en relaciones, en acciones, en convicciones, en suma, en construcción de mundos soñados.

Dicen que hay un estado deseado de las cosas…

Hace 100 años la gente en el país moría por la creencia en algo. Esta creencia tenía la cualidad de ser diferente, a veces confrontadora de las ideas naturalizadas y promovidas por el ente productor del estado de cosas, pero sistemáticamente propiciadora de la convicción de que ese algo traería la justicia suficiente para vivir en paz (y 100 años antes también). Morían porque se daba lugar a la diferencia, se construían espacios para ser habitados por distintas creencias y el ente respondía con violencia al defender sus ideas propias y sometía a sus detractores como dignos de ser destruidos. De igual forma hubo muchísima gente que murió a causa de lo que ahora nos dicen son “efectos colaterales” en el empeño de lograr el sometimiento de las creencias adversas.

Hoy el ente productor del estado de las cosas permite que los militares anden sueltos, sin ley que encuadre su acción, impunes, soberbios, con charola y autorizados al uso de la fuerza sin más. En tanto, los gobiernos se ocupan de la producción de leyes para regular; horas de esparcimiento, momentos permisibles para habitar calles, distinción de edades para determinar peligrosidades, enemigos y amigos. Con ello, entre otras cosas, logran que la mujer siga sin poder decidir sobre su cuerpo; se le castiga hasta con cárcel, si no atiende los lineamentos externos que sobre ella pesan. También el riesgo de ser preso político toca a todas las capas de la sociedad e incluye a todos sin distingo; el mismo riesgo se corre en materia de desaparición.

Familias y comunidades enteras son secuestradas en muchas partes del país por miembros de algún cartel (lo mismo pueden ser narcos, militares o paramilitares al servicio de la clase política regional o nacional). Se les utiliza para presión política, para obtener dinero, para amedrentar, para trabajar como esclavos en el mejor de los casos. Los jóvenes, por miedo no salen de su casa y al interior de la misma arman el festejo; aún así terminan asesinados en el supuesto resguardo del hogar. Un numeroso grupo de personas se unen al llanto, también a la demanda de padres y madres que claman el regreso de sus hijos secuestrados en la ciudad, en el campo, en la labor. Padres convertidos en filicidas. Niños que son asesinados en los brazos de sus madres por el ejército; retenes militares en las carreteras; caravanas de paz atacadas por paramilitares; hostigamiento a periodistas... Guerra impuesta por el gobierno federal con el ánimo de imponer legitimidad a la transgresión de nuestra vida diaria; el “levantón” tiene el mismo impacto en criminales y no-criminales, en ciudadanos comunes y luchadores sociales. El ambiente montado se paga con sangre, emprende la búsqueda de justificar el empoderamiento de las fuerzas represivas al tiempo que oprime la vida cotidiana de todos; ser cateado antes de ingresar a un transporte público, ser vigilado en cualquier institución pública o privada, ser sometido al recorte paulatino de derechos, si es que se puede decir que aún los hay.

Dos escenarios generales son posibles de imaginar, tienen carácter de urgencia, exigen la intervención colectiva; el primero se vincula a la opresión, se relaciona con los actos que el gobierno imponen a la vida cotidiana; así los miembros de la sociedad son sometidos a serias restricciones de sus derechos, con la salvedad de que no se perciben como actos de represión social; un estado general de abuso y despotismo. El otro escenario es el de la represión, aquel que se constituye por actos directos de escarmiento, castigo, coerción, ejemplo y hasta de “ajuste de cuentas”.

Se nos ha insistido que en las “luchas” se producen bajas en los bandos enfrentados. Pero ante un Estado que cínicamente amplia sus acciones de sometimiento, causando bajas en población que no participa, ni comparte los sentidos de esa “lucha”, es preciso definir las formas para afrontar socialmente lo que hoy sucede. Sabemos de múltiples movimientos comunales que terminan de forma abrupta por persecuciones, aprehensiones, hostigamientos, muertes y desapariciones, a manos de los grupos de choque a disposición del Estado. Sabemos también del mitin, el plantón o marcha como formas de manifestación, u otras creativas formas que al amparo del espejismo de libertad son realizadas como el escrache, la denuncia pública y social, y en algunos casos legal. ¿Y? ¿Es todo lo qué nos queda por hacer? ¿Qué pasa con todos aquellos ciudadanos que no están integrados a un colectivo, ya sea político o de derechos humanos y son atacados por el Estado? ¿Seguiremos esperando que la misma mano del Estado que arremete contra la sociedad sea la que nos resguarde? ¿Será suficiente? Creemos que no…

Urge construir alternativas de acción ante las diversas formas de opresión y represión que vivimos, la tarea es eminente; alternativas que vayan más allá de la denuncia pública, de la consigna, del mitin, de la marcha; estrategias para ayudarnos y protegernos entre nosotros – porque de fondo el mensaje parece ser que sólo nos tenemos a nosotros –; deben ser alternativas que busquen la práctica y el trabajo, más que el enunciado poético y la esperanza ingenua en que el Estado algún día nos escuchará y rectificará sus actos. Ante esto, el Proyecto “Disidencia y Resistencia en el Pluralismo Cultural: Memoria y Subjetividad en Minorías Sociales” propone la construcción de un espacio en el que podamos, como ciudadanos, elaborar estrategias que nos permitan afrontar lo que estamos viviendo.

La invitación está abierta a cualquier persona, a cualquier colectivo, organización y asociación que esté dispuesta a construir un espacio de discusión y debate hacia la creación de estrategias para afrontar la situación actual, pero no de pelea. Un espacio que evite a toda costa el protagonismo, la exclusión, la autolegitimación y la desvaloración de las propuestas de otros; que esté dispuesto a no reproducir las formas de poder de las que tanto nos quejamos, pero en las que nos es tan fácil caer; un sitio donde la defensa colérica de nuestras consignas no sea lo prioritario.

Ya sabemos que entre individuos y entre colectivos existen diferencias claras, que cada uno fabrica su propia identidad, su propia manera de entender la realidad social y de anteponer prioridades e intereses. Este espacio, por lo tanto no pretende detenerse en eso ni mucho menos constituir un nuevo frente, una nueva comisión, una nueva asociación que dicte lo que se debe de hacer y que pretenda des-hacerse de toda esa diversidad de identidades y de razonamientos de mundo. Sabemos también de lo que es capaz el Estado, por ello tampoco pretendemos quedarnos situados en la repetición constante, el eterno retorno, de todo lo que hasta hoy ha cometido el sistema estatal. La intención es que juntos construyamos estrategias de actuación que podamos traducir a un hacer concreto, recuperar lo que es nuestro; la vida social, la seguridad, el encuentro con los otros, el país, las calles, el poder hacer, el poder pensar, el poder simplemente ser, de ahí que proponemos el siguiente:

Esquema de Trabajo

Contemplando esta creciente lista de injusticias y respaldados con las pocas, desgastadas e inoperantes alternativas de enfrentamiento, proponemos la realización de una Jornada de Trabajo que genere estrategias y defina acciones que afronten conjuntamente los escenarios referidos.

El trabajo que sugerimos será de un día. Durante la mañana, el trabajo se centraría en dos labores principales; caracterizar puntualmente la situación que se vive en términos de opresión y represión; y generar propuestas específicas ante distintas problemáticas. Simultáneamente se formaría un grupo que realice el trabajo de síntesis y organización de los resultados del trabajo. Por la tarde, se pondrán a consideración de los asistentes las propuestas generadas y se decidirá sobre aquellas acciones que se decidan asumir colectivamente, generando tareas puntuales y precisas que respondan a las propuestas aceptadas por considerarse relevantes.

La dinámica demandará horarios que deberán respetarse, agilidad y especificidad en las propuestas de tal modo que orienten en la elaboración de planes de acción concreta. Nos centraremos en objetivos puntuales y de corto plazo, ya que, ante la incesante violencia y actos de lesa humanidad, no podemos darnos el lujo de alargar plazos que esperen un número mayor de integrantes, tampoco pretendemos crear la “gran” jornada nacional; nuestra intención es generar un espacio, al margen del trabajo que se realiza, con la idea de generar formas de afrontar el problema de la opresión y represión desde perspectivas que no han convergido o se encuentran dispersas en el campo de las respuestas que ha generado la izquierda nacional.

Para la realización de la jornada proponemos el siguiente programa:
Programa

De 9:30 a 10:00
Se dedicarán treinta minutos para el registro de los asistentes y la elección de tres expositores que expongan de manera puntual su lectura acerca de la realidad social y sus problemáticas principales. La elección se realizará por sorteo.



De 10:00 a 11:30
Se realizarán las exposiciones y si queda tiempo se dará espacio a preguntas y aclaraciones. De las tres exposiciones se definirán los ejes problemáticos que guiarán el trabajo de la siguiente parte de la sesión.

De 11:35 a 13:15
La dinámica será en función del número de participantes, si son ocho personas o menos el trabajo se realizará por plenaria, si es de más de ocho, por equipos. El trabajo consistirá en desarrollar propuestas puntuales respecto de los ejes problemáticos ya definidos.

De13:20 a 14: 15
Si el trabajo se realiza en plenaria se especificarán en términos de acciones las propuestas planteadas. Si fue por equipos, cada uno expondrá en plenaria las propuestas trabajadas.
Nota: Si el trabajo se realiza por equipos se propone que una comisión concentre las propuestas durante el receso y las agrupe para su exposición al pleno al regreso del receso.

14:20 a 15:15 Receso

De 15:20 a 17:00
Si se nombró una comisión ésta expondrá el trabajo realizado con las propuestas, si no se nombró comisión, se especificarán en plenaria las características y los compromisos que cada propuesta implica y se clasificarán de acuerdo a su trascendencia y posibilidad de ejecución.

De 17:15 a 19:00
Definición de las propuestas que se acepta trabajar colectivamente y esbozo de un mínimo programa de tareas. También se propondrá una comisión que redacte una minuta del trabajo realizado y de acuerdo con las tareas definidas el establecimiento de una fecha próxima de reunión.


El programa propuesto se efectuará en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México Plantel: Centro Histórico, en el mes de Agosto del 2010.

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